Seducir en Malta

La verdad es que no tiene mucho mérito ligar en Malta. Con saber un poco de inglés, puedes conocer a mucha gente, y si no sabes inglés, pues las españolas están ahí. Y a veces ni hace falta, poruqe un chaval de 18 años sevillano se lió con una italiana y no hablaban ni inglés, ni italiano, ni español, ni nada. De hecho, no hablaban. Directos al lenguetazo. Lo que me pasó a mí fue realmente curioso, y a veces pienso si no conspiran los dioses para que parezcan películas. De Woody Allen.

Are you maltese?

Una de las paridas típicas era preguntar en inglés a las chicas si eran maltesas. En una islita donde la mayoría son guiris como yo), es raro pillar alguna maltesa, aunque van a pillar a la zona turista. Las maltesas, aunqeu ellos dicen que son muy variadas (y las hay rubias de ojos azules y dos metros), también tienen su norma. La usual es pequeñita, de rostro oscuro, nariz más bien grandecita y enormes ojos egipcios, parecidos a las andaluzas o algunas árabes. Son guapas pero se nota que no son madrileñas ni valencianas. Son más agradables con los extranjeros agradables qeu con los malteses. Eso dicen. Muchas de ellas creo qeu sueñan con un acaudalado extranjero que las saque de allí. Tal vez.

Eso mismo usé con dos turcas: Are you maltese? Mi recién inagurado amigo Danés se sorprendió de lo fácil que respondían las chicas. Se iban turnando al aseo para quedarse solas, para ver cual me gustaba. Me gustaban las dos pero no me apetecía ninguna. Ponían cara de “bésame tonto” pero últimamente estaba y estoy muy pasota. La calor, tal vez (es realmente insoportable a partir de julio).

At ten o clock in the love monument

Esta es la mejor anécdota en mucho tiempo. Al llegar a Malta, al taxista le di una nota donde ponia el nombre del hotel. Es lo que aconsejan. Lo mejor es que me equivoqué de día y llegué un dia antes, es decir, no tenía habitación, pero no lograba entender qué diablos me decia el del hotel, y él me entendía menos a mí. Al final logré hacerme entender de algún modo y me dejó una habitación. También me puse un día antes de ida, con lo cual tuve que pasar un dia en el aeropuerto. Lides chorra.

Estando en una mesa, vino una agradable (y maravillosa) dama, profesora de inglés en francia, de unos 60 y tantos , que me preguntó si la silla estaba libre. Daniella. Ahí comenzó lo mejor, porque es una movilizadora social como ella sola, pura dinamita. En su mano llevaba una copa de vino a las 11 de la mañana… Me habló de “B”, un alemán tímido que decía sentirse sólo. Ella le dijo “¿con lo guapo que eres y te sientes solo?”. Cuando lo ví, le dije

- “si yo tuviera tu cara y tu cuerpo, me comía media Malta” (en tias).

Él decía “me gustaría ser como tú”. Ya tenemos de nuevo a Cyrano de Bergerat. Esa maravillosa dama dijo que ese dia quedabamos “a las diez en punto, en el monumento love, y después vamos todos juntos al pub veintidos”. Claro que yo sólo entendí “diez en punto” y “veintidos”, así que a las 10 en punto estaba como una estaca bajo del edificio 22 (cerca del Hilton).

A las 10 y poco pensé que era el primero. A las 10,15, me extrañé. Pero a las 10,30, estaba seguro de que me había equivocado en algo. Así que me puse nerviosillo. Tenia al lado Paceville (la zona de pubs), pensé en marcharme…

En eso, que llegó una Finlandesa, Terhy (o algo así) de pelo rubio, corto, muy corto, y de mi edad. Me preguntó si conocía un sitio donde bailar, y le dije que creía que arriba se podría bailar (ni idea). Al subir, en un ascensor super-rápido, le dije que hiciera el favor de preguntar ella. Preguntó y le dijeron que los viernes y los sábados. Era jueves.

Me “confesó” que estaba harta de ver vejestorios en su hotel (el “preluna”, mucho más pijo que el mío), y que quería ver gente joven. Entonces le nombré Paceville, y el Bar Celona, y el Hugo’s. Llevaba poco en Malta pero ya me sabía los puntos clave. Le dije que habia ido a malta a aprender ingles, y:

- Mira, hacemos una cosa (le dije en mal inglés), tú me ayudas a practicar inglés, y yo te pago la copa de vino.
– Ok.

Caminamos hacia Paceville y paramos en un pub tipo irlandés. Paró ella. Era muy lanzada. Trabajaba en una comisaría, así que dudé que fuera una nenita.

Allí, tras darle el churro de cubata que ponen en malta (es medio cubata español y vale lo mismo, por lo que yo sólo bebía cerveza) se qeudó intrigada y en una rara inflexión dijo:

- ¿Qué edad tienes?

Eso presuponía que me veía “jovencito”. Bueno, la apuesta de edad funciona en España ¿funcionará con una Finlandesa? Sabia por el póker que apostar era BET, así que le dije “try a bet!”:

- Prueba una apuesta! Si te equivocas por debajo, me das un beso. (No recuerod ahora si le dije la chorrada de que si se equivocaba por arriba se lo daba yo… es otra variante).
– ¡Ni loca!
– No problem. Puedes besarme con la boca cerrada o con la mano en tu boca, o la mejilla. Sólo es un juego. (sonreí).
– Uhm… (me miró concienzudamente) ¡treinta y cinco!
– Perdiste. Besame.

Me quedé quieto. SAbía que no pondría la mano porque es demasiado cobarde y chorra. También sabía que no me besaría porque es muy atrevido. Sabia que me daria un pico con la boca cerrada. Ahí es donde jugué mi baza. Mientras ella esperaba que yo me acercara, le dije “tú fuiste la que perdió, así que tú eres la que me besa” y le dije con el dedito que se acercara. Entonces se acercó. Y yo me aparté. Y ella jugó acercando la cara. Hubo un precioso momento de juegos de labios a un milímetro, respiraciones cercanas, roces que no son beso, le olí el pelo, la nuca, le rocé el cuello con mi nariz, etc.  A esas alturas del juego, el pico con boca cerrada se convirtió sin palabras en un beso.

Dijo que los españoles besamos bien. Le pregunté cuantos españoles había besado. Uno, dijo. También:

- Eres un chico malo. (eso es bueno).

Dijo que la acompañara a un taxi. Que tenía que madrugar. Una de mis normas es dar siempre por perdido lo que creo perdido. Yo le dije que me encanta caminar (es falso, lo odio pero era mi forma de conocerla mejor y darme tiempo). En el camino pareciamos dos jovenes de 15 años, cogiditos de la mano y más dulce que un pastel. Si, se que debiera ser más borde pero ¡Que diablos! me apetecian mimitos. En la puerta del hotel me dijo que me marchara, y lo dijo en serio.

Cria fama y echate a dormir.
Al dia siguiente, preguntaron por mí. Entonces les dije la verdad. Y estallaron en risas. Comenzaron a decir que era “El doctor amor”, que “siempre estaba apunto” y que era “un peligro”. Dejé que fueran ellos los que hablaban de mí. Me preguntaron si había consumado la operación, y les dije que NO, que había quedado con ella para ese día, y que ya vería. Eso, inconsciente por mi parte, levantó espectativas. Al despedirme otra de mis profesoras dijo “ya contarás mañana”.

La esperé, a Terhy la finlandesa, y a las 7,15 pensé que me había dado esquinazo, pero no. Acudió. Tomamos unos vinos, comimos pescado típico de allí, hablamos, bromeé con la idea de que era un gigoló de vacaciones, rió, y terminamos en su hotel. Me sorprende lo atrevidas que pueden ser algunas mujeres. Yo estaba en plan “veamos ahora a ver que hago” y ella delante de mí se descalzó por completo. Ella se marchaba al dia siguiente. Me dejó pensativo unos dias, lo cual hizo pensar a los demás que me había “enamorado”. Puede.

Al dia siguiente en una cena, un profesor insistió en que quería DETALLES. Todos rieron y… la fama siguió creciendo sola. Como le dije a “B” y no me cree, soy un tipo tímido con buenos trucos (A Shy boy with good skills or tricks).

Randy

Mi amigo Bernd, alemán, el guapo, escuchaba mis teorías. Es el típico guapo-bueno. Las niñas se vuelven locas cuando lo ven, pero es demasiado bueno. Le dije que fuera un poco más malo, pícaro, agresivo (en el buen sentido, que lo tiene). Como no sabía cómo pronunciar su nombre, comencé a llamarle “B” (bi). Y como Daniella decia que era un chico bonito “Beautiful”, le llamamos “Beautiful B” (biutiful bi). Como él llamó a Daniella Darling (cariño) y a ella le encantó, le llamamos Darling Daniella. Nos hizo gracia que los adjetivos rimaran con los nombres y buscamos Swetty Steffy para la otra alemana y faltaba el mio. Bueno, Randy rimaba con mi nombre, así que me llamaron Randy Zoreas.

- ¿Qué significa randy? -pregunté.
– lo que tú eres.

LO busqué por la noche en google transtlator y quiere decir “cachondo”, pero no cachondo de divertido, sino de CALIENTE.

Boat Love Party

Aquí la cosa se complica. Pon a un montón de gente en un barco, mételos en el mar, ponles bebidas y a ver que pasa. Una española, escuché como le decía a otra que la cosa iba bien con respecto a “B”. Me acerqué y en castellano les dije que le metieran caña. Se sorprendieron de que hablara español. Una de ellas es una preciosa madrileña que llevaba un traje de tubo. Guapísima. No logré más que su teléfono. Está por aquí, por Spain… Terminaron juntos (la amiga y B). Yo estaba simplemente apoyado en la barandilla el barco, tras haber liado algo a la gente (por ejemplo a una rumana le dije eso de la camiseta de “no te gusta mi camiseta, te gusto yo, etc”), y vino Swetty (que por cierto tiene novio), y me dijo:

- Tú eres un chico malo.
– ¿Yo? Mi mamá dice que soy muy bueno. (esta se la copié a un amigo).

Sin darme cuenta, y lo juro por Snoopy, en uno de los movimientos del barco la tenia encima y en otro, besándome. Hizo más mi fama de  que yo mismo. Todos lo vieron, entre ellos mi compañero chino de clases particulares (celoso porque le metía caña a la nena que le gusta a él) lo cual es genial. Lo vieron los compañeros de clase, los que no, etc.

- Hoy puede ser que terminemos donde atraca el barco, en mi hotel.
– Puede -dijo ella.
– O puede que no -dije yo.

Entonces me fui con un ruso (Max), dos españolas y la dejé con un palmo de narices. Creo que Max se lió con la española, yo esa noche no lié nada pero ¿quien lo sabe? La alemana no.

Fuimos a un espectáculo de esos de caballos, fuego, bailes y chorradas, que te dan de comer en plan medieval. En ese, Swetty dejó bien claro que su regalo seria en la siguiente fiesta de barco.

El ultimo dia, Darling se pidió un capuchino y yo un vino. Al llegar, vieron sólo mi copa de vino y… se picaron. Le pidieron al camarero 8 copas de vino de burbujas y este les dijo que era más barato pedir una botella. Y ya puestos, como pagó el simpático nuevo, pues pagamos otra… y como no sube ni nada…  Darling terminó yéndose a su hotel porque estaba mareada, y “B” y yo fuimos a clase con una alegría inusual. A las 11 de la mañana. De nuevo en el Boat Love Party (como lo rebautizamos),  “B” se fue con otra (ni idea la nacionalidad) a la que yo decia “te odio” y ella decia “no, me amas”. NO ataqué porque uno tiene su código. Yo me quedé con Swetty, la alemana, que hizo honor a su nick.

 

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2 Responses to Seducir en Malta

  1. Franco says:

    Buena gramática; buena ortografía.

  2. nico says:

    Me encanta, no se porque nadie mas comenta jajajajaja … son las mejores hsitorias de seduccion que he leido jajajaj publica mas por favot

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