¡¡¡Cómprate patines!!!

¡¡¡Cómprate patines!!!

Me estaba encerrando mucho con mis libros, y con mis estudios, y salía sólo a la biblioteca y las discotecas. El footing no me motiva, el combate me preocupa (ir con un ojo morado no me conviene), y el tenis tampoco es de mi interés. El gimnasio me resulta totalmente aburrido, tanto que la primer tabla que hice la hice tan deprisa que terminé en media hora y me dio una lipotimia.

El esquí me gusta pero no puedes estar esquiando todos los días ¿O sí?

Hace tiempo que la discoteca me aburre. Me lo noto yo, me lo notan los amigos, me lo notan las chicas. Ya es aburrido ir “a los sets” con “abridores” y lograr ser un tipo con “inteligencia social”. Además, salir de noche lleva a no salir por la mañana (lógico). Yo quería playa. No por conocer chicas, sino porque es mejor. Es más divertido, es más sano, se puede beber cerveza también y es casi gratis (si no tenemos en cuenta el precio salvaje de la gasolina). Y todos querían discoteca. Y yo quería Playa. Lo que decantó la balanza era que llevábamos a la madre de un amigo, que quería bailar salsa. Eso lo decantó. ¿Cómo negarse a una madre que quiere bailar salsa? Así que me vi despertándome otro domingo, cansado, sin ver el Sol, al medio día.

Se me ocurrió comprarme unos patines en línea. Fui a una tienda de deportes, donde un muy simpático vendedor me trató muy bien. Escogí a propósito a un chico, para concentrarme en los patines y no en la vendedora, y centrarme en el tema. Y salí con los patines, cuerda de barco y una fusta de caballo. La chica de la caja registradora me miró mal. Además, cuando llegué a casa, me di cuenta de que llevaba mi camisa en la que se leía “jodida”, de “¿Dónde está la jodida Rana?”. Una camiseta salmantina.

Al lío: ¿Qué consigues con unos simples patines que puedes comprar de segunda mano?

1.- Tienes una excusa para salir SOLO de casa. No es difícil salir sólo cuando tienes una excusa como aprender a patinar.

2.- Vas a tener que soportar que te miren, y las risas. Sí, se rieron de mí. Y yo me reía de mí. Pero ¿Sabes qué? La gente es maja. Cuando te caes, tanto los chicos como las chicas se acercan para ver si te has hecho daño. Un buen consejo es que no escatimes en gastos en protecciones. Lo agradecerás la primera vez que te caigas.

3.- Haces deporte. Si eres perezoso (como suelo serlo yo) harás ejercicio. Y además es divertido.

4.- Conocerás a chicas mucho mejores que en la discoteca. De entrada no van TAN maquilladas, si es que van. Hacen deporte. Toman el sol. Si las ves y tienen buen tipo, lo tienen. No llevan rellenos. No llevan medias ni tacones exhorbitantes. Si una chica es guapa, lo es. Si está buena, lo está. Y como está más natural, más tranquila, se muestra como es.

5.- No necesitas abridores sofisticados. Ni abridores casi. Puedes incluso caer al lado… si no son insensibles igual se acercan. Puedes usar situacionales. A fin de cuentas, van iguales que tú. Teneis cosas en común.

6.- Tomarás el Sol. Mystery en “El Maestro de la Seducción” dice que está blanco de tanto salir por la noche. No creo sinceramente que encuentre a “mi compañera” para una relación más o menos estable, en una discoteca. Y en los chats hay de todo, como en la discoteca. En la playa, hay chicas sanas. Hace muy poco me enteré de una mami de un niño de unos 15 años, de 40, que estaba más delgada. Pregunté a sus amigas si estaba a dieta y me dijeron “sí, a la dieta de la cocaína”. La noche confunde y es muy falsa.

7.- Te quitarás edad. ¿qué loco de 40 años va en patines? Al tener que vestir de forma casual, te verás con 10 años menos.

8.- Aprenderás algo nuevo. Siempre es bueno. No es preciso que salgas a las 9 de la mañana. Conforme se acerca el verano, a las 7,30 puedes estar hasta las 9 en la playa… te sorprenderá (si no lo haces ya) la cantidad de gente que hay haciendo deporte.

 

Me fui solo. No pensaba en ir a “ligar” sino en ir a patinar. En serio, dado que quería aprender. Me dolían tres lesiones: dos que tengo en la espalda (dos caidas en hielo, una de ellas esquiando), y una en el pié derecho (al meter la moto en la carretera en un casi accidente). Bueno, esto más que otra cosa era una EXCUSA. Porque no son lesiones mortales, sólo producen dolor. Así que me sorprendí a mí mismo excusándome para no ir.

Solo salir sólo de casa, ya estaba nervioso. Por el hecho de que no he patinado con un trasto de esos en línea, nunca. Conforme me acercaba a la playa, notaba que en mí había una voz que decía “voy, pero no me los calzo”. Las chicas han patinado alguna vez… yo he esquiado hace años alguna pero ¿patinar es lo mismo? Además, esquié allá por el año 2.000. Estaba ligeramente “asustado” ¿Y si me escoño?

Cuando llegué me fui a la parte más apartada de la playa. Por fortuna, había un tramo apartado y con ramitas que me escondian. Me puse los patines y me dediqué a la noble tarea de mantenerme en pié sin partirme. Dos o tres desequilibrios y un piñazo tonto más tarde (agradecido por las protecciones), estaba centrado en la simple tarea de mantenerme de pié. No es poco. Había seguido el tutorial del cual pongo a continuación:

Son siete cortes. Está muy bien y se merece un 10. Había logrado mantenerme en pié en casa sobre una colchoneta de yoga, el día antes. Y fui ampliando el campo de aprendizaje. Primero dos, tres metros, después cuatro, después diez. Al final llegué hasta el coche.

En un instante, sin pensar en otra cosa que en tenerme de pié, tras algún que otro batacazo más, vi a tres chicas, dos de ellas normales aunque bonitas y una tercera que parecía ser la que sabía más, muy bonita. Y físicamente… uhm…. Llevaba una especie de malla, de esas que no permiten ver carne pero intuir formas. Cuando venían, me quedé parado. Ellas pasaron y yo miré. Seguramente volverían porque el carril terminaba allí (por eso me escondí en ese sitio). Lo de pararme fue totalmente casual: lo hice para no pegarme un morrazo delante de ellas y que pasaran por encima de mí. No tenía miedo del ridículo, sino miedo de hacerme daño. Para no caerme, incluso me aparté tanto que me subí al césped, apoyando un pié sobre una zona estable. Eso después vería que lo interpretarían de otro modo. Me aparté tanto que creí que entenderían que no tenía la más remota idea. Al volver, me paré otra vez. Esperé que pasara la primera… la segunda… la tercera (la más bonita) bajó la mirada. Imagino que sería mi camiseta “jodida” que hace bajar la mirada.

Encaré mis patines hacia otro lado, y giré mi espalda. Totalmente girado, con el cuello mirando hacia ella, muy indirecto (y ya típico de mí) paró un segundo -indicador de interés- y le dije:

-          ¿Llevais mucho tiempo patinando?

-          Que va –dijo ella- tú si que se nota que llevas tiempo.

-          ¿Yo? Jajaja… ¿Porqué? –pregunté sorprendido.

-          Porque te has parado cuando nos has visto venir… (ella interpreta que me paré porque me dieron miedo ELLAS, y que estaba esperando para salir lanzado de nuevo, volando como una flecha. No me habían visto moverme).

-          ¡Que va!… si paré es porque temía caer delante de vosotras y que pasarais encima de mí…

-          Jajaja… ok… ¿llevas mucho tiempo? -Pregunta ella- (sonríe, encaro los patines –inconscientemente- hacia ella).

-          Me los acabo de poner.

-          ¿En serio? Va… estás de coña. (sonriendo)

Ni alcohol, ni nervios, ni presiones, ni tensión, ni nada. Soy yo mismo utilizando un poco de apoyo con mis rutinas “inconscientes”. Soy bastante yo.

-          Si. En serio, me los acabo de calzar hace un ratito.

-          Pues yo he perdido un trozo de rueda por allá (Quiere que siga la conversación. Ahí está una chica “hot hot”, de bellas curvas, preciosa cara, de unos 25-30 años, a pleno Sol… con una conversacion sobre patines).

-          Vaya, si la encuentro te la envío por correo… o cuando nos volvamos a ver por aquí, te la retorno.

-          Ok… jajaja… venimos mucho por esta zona…

-          Id con cuidado (instinto protector), nos vemos.

- Tú también.

Sonríe y se larga. Sus amigas han estado esperándola como a 10 metros. Tal vez debí ser más persistente, haberme ido con ellas… yo que sé. En ese mismo instante estaba preocupado por si me iba al suelo más que por ligar. En serio.

 

Algunos paralelismos entre el patinaje y la seducción.
Hace algún tiempo, dos amigos míos se fueron a esquiar. Cuando volvieron, dijeron que era terriblemente peligroso, y me asustaron. Tanto fue así que me vi un montón de vídeos sobre esquí, leí, y cuando llegué a la pista estaba asustado. Lo mismo pasa con la seducción. Si no tienes ni idea y nunca te has aproximado a una mujer, vas a estar asustado. Mis amigos, sin tener ni idea se calzaron los esquís y se dedicaron a tirarse todo el día cayendo. Se tiraron por pistas verdes, azules, rojas y negras. Es como si un seductor se acerca a chicas monas, guapas, feas, modelos… sin tener ni la más remota idea de cómo son las mujeres. Después, cuando volvieron, me asustaron a mí.

Eso me recuerda a un tipo que vino con nosotros en salamanca y jamás había abierto un set. Al decirle que lo hiciera, no se atrevió, pero al ver la “facilidad” con la que los expertos lo hacían, se asustó aun más y se encerró en casa. Es difícil tirarse por una pista negra cuando nunca has esquiado.

Del mismo modo, las mujeres han patinado alguna vez. Si quieres patinar como ellas, tienes que ponerte las pilas. Ellas tienen idea porque ya lo hicieron. Y del mismo modo para conocerlas tienes que ponerte las pilas porque ellas ya sabían de inteligencia social mucho antes que tú.

Las mujeres patinan para hacer deporte, para tomar el Sol y para pasarlo bien. Los hombres usualmente patinan para hacer deporte y competir. Y si sabes hacer cabriolas te mirarán… todo se andará si no me rompo por el camino.

Hay más paralelismos. Si quieres patinar bien, debes comenzar despacito. Tu meta debe ser muy sencilla: primera, salir y ponerte los patines. En seducción, tu meta debe ser salir y observar. Mi primera actuación tras haber visto vídeos y haber estudiado algo de patines, fue irme a una zona donde había gente patinando y observarlos. Vi como se movían, cómo se caían, cómo se levantaban. La siguiente vez, mi meta no era patinar: era mantenerme de pié. Y así poco a poco, mi meta no es convertirme en el campeón mundial de patinaje con patines de ruedas en línea, sino tener un buen nivel para mí. Lo mismo en seducción: mi meta no es ligarme a una Claudia Schiffer, sino en seducir a mujeres que me correspondan.

Otra son las caídas. Te vas a caer. Eso seguro. Y duele. En el campo de seducción, vas a sufrir, seguro. Te vas a caer. Te van a enviar a la porra. Lo importante es no salir dañado y aprender. Y no todos caen lo mismo. Hay “naturales” que se calzan los patines y en 30 segundos están haciendo el paso del patinador o el “Charlie Chaplin” y otros que necesitan más tiempo. El resultado es la multiplicación del tiempo por el esfuerzo. Si no tienes capacidad, necesitas más tiempo.

También centrarse en el proceso, en las sensaciones, y no en el resultado. Sentir los patines, divertirse, pasarlo bien. Tomar el Sol. Respirar el aire. Lo demás llega con la práctica y el tiempo. Cuando te emocionas es cuando viene el piñazo guay… el que te hace ponerte blanco como la pared, y la paradoja del aprendizaje… un proceso más de aprendizaje donde se ve el bache típico. Ahí vino el piñazo que me arreé cuando “ya pensaba que sabía patinar algo”. Un amable señor mayor vino y me preguntó si me había hecho daño. Sólo un poco en el ego y en el codo, pero nada reseñable.

Vi también a una chica con su novio (debía serlo o era una profesora muy cariñosa porque le daba besos como recompensa). La chica le decía “se hace así” y ella patinaba de vértigo, y él intentaba imitarla. El pobre no se si aprendió mucho, pero no se movía casi del sitio. Es más sencillo decirle “adopta la posición de Charlie Chaplin y muévete un metro”. Si sales con tipos que saben seducir, te puedes pegar un piñazo. Por eso jamás salí en moto con tipos que supieran mucho más que yo: no quiero perseguirlos y matarme. Al menos, reducir riesgos, sino puedo evitarlos.

Si no has seducido nunca a una mujer, primero lee, ve videos y después observa. Vete a sitios y te tomas tu cerveza mientras observas cómo lo hacen los que lo hacen bien. Observa a los tipos que caen bien a las chicas. No siempre son los más guapos. Después comienza con pequeños objetivos: abrir. Te dices a tí mismo “esta noche mi objetivo es abrir, y marcharme“. Después será abrir y enganchar, después abrir, enganchar y darme valor. Después abrir, enganchar, darme valor y conseguir un teléfono. Después… hasta que un dia te despiertas por la mañana y dices “vaya… al final terminé haciendo un buen patinaje”.

Puede ocurrir que alguien haga 10 años que no patina. Y los demás digan “miraaaaaaaa… tanto que decía que sabía patinar y no sabeee“. Sólo necesita desempolvarse, desoxidarse y en unas horas estará corriendo más que tú. Ese es el seductor que lo dejó por un tiempo. Y después encontrarás tipos que pueden darte todos los consejos… sin ponerse un patín. Esos son los teóricos de la seducción y el patinaje.

Al tipo de la tienda le hice preguntas y me respondió genial. Se sabía la teoría, pero yo quería saber más, así que le pregunté ¿tú has patinado alguna vez? y me dijo “la empresa quiere que sepamos de qué hablamos, así que “nos obliga” a patinar… bueno, obliga no… nos dice que lo hagamos“. Sus consejos fueron muy interesantes. Al volver pensé que debo felicitar a su jefe. Siempre nos quejamos, nunca damos nada a quien nos da algo.

Y uno puede decirse “es que estoy gordo, tengo 40 años, y no me veo patinando”. Bueno, pues confórmate. Quien dice patinar dice bicicleta (de segunda mano están muy baratas, por la cantidad de tipos que se la compran y la dejan en el desván). Da miedo, de verdad, ponerse a patinar con 40 años o 50 años. Pero… ¿Acaso la suerte no saluda a los osados? No parecerá gran osadía a quien tenga 20 años, pero quien tenga 40 y sea sedentario, sabe a qué me refiero (yo no soy TOTALMENTE sedentario, pero hace un tiempo que no soy TAN deportista).

Y cuando ya sepas patinar (es lo que tengo pensado yo) puedes hacerte el tonto y tropezar con las chicas, o enseñarlas a patinar. O seguirlas. O no hacer nada. O lo que sea.

Mientras yo hablaba con la chica, un tipo había estado, con su bicicleta parada, musculoso, mirándome. Creo que se estaba divirtiendo al verme caer y desestabilizarme. Después me vió hablando con la chica, y de reojo miré. Estaba como anonadado. Él ni se acercó a ninguna chica, pero pasó un buen rato mirándome. Tal vez estaba descansando, y tal vez estaba viendo mis progresos… yo que sé.

Varias chicas con sus novios se rieron de mí. Eso es bueno, muy bueno. Porque de algún modo están incitándome a sentir vergüenza, están probándome socialmente. Están viendo si me altera el hecho de que se puedan reir de mí. Muchos de ellos también. Me divertí… ¿Qué más me da que se rieran de mí? Quien rie el primero rie dos veces.

Y quien dice patines dice bicicleta, gimnasio, yoga, o salir a caminar. Un domingo volvía a las 9 de la mañana con un Sol increíble, y vi un grupo de chicos y chicas caminando. Una de mis ex, harta de la noche (que es en lo que trabaja) se dedica a hacerse fotos los domingos en nuevos retos de montañitas que se camina. Tiene 40 años y tiene un tipazo como para volverla a agarrar de esos muslazos. Tal vez la llame para ver si sabe patinar…

Además, mis sobrinos están aprendiendo a ir en bicicleta, a patinar, y una de mis “amigas” que tiene una nena, me ha invitado a aprender a patinar junto con su hija. Le dije “seguro que me caeré…”. Ella me ha dicho “pues besaré tus heridas”. Le respondí “estaré todo el rato en el suelo”. Jajaja…

 

Saludos deslizantes.

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